Mascotas celosas
Nuestras mascotas son seres maravillosos y únicos, dueños de una fuerte personalidad y carácter se destacan por su carismático encanto.
Cuando llegan por primera vez a nuestro hogar se sienten como reyes dentro de su imperio. Nuestra casa a los pocos minutos se transforma en su palacio y día a día la van acomodando y decorando a su gusto.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando nuestro príncipe que adaptó nuestra casa y la transformó en su palacio, con sus juguetes, costumbres, horarios, etc., recibe a un nuevo integrante? ¿Qué sucede si llega un gatito o perrito adulto? ¿Y si llega otro bebé? ¿Existe una edad ideal para incorporar a otro minino a la casa?
Celosos y posesivos
Posesivo : que denota posesión, está alerta para guardar lo suyo y exige para él única y exclusivamente todo el amor e idolatría. Celoso: desconfiado, envidioso, y que teme ser reemplazado.
Y es que una vez que el gato o perro dan su amor a una persona o familia, quieren que les pertenezcan por entero. Generalmente el gato es celoso de otros gatos, no así de perros con quienes se pueden llevar muy bien, ni de otros integrantes de la familia que sí lo quieren y le dan su lugar.
Si hay más gatos en casa competirán por ser el único, el más querido de todos para ejercer su dominio sobre los demás gatos de la casa.
Celoso : o el vicio de posesión, es un estado emotivo ansioso que padecen las personas y los animales. Se caracteriza por el miedo a perder lo que se posee ya sean cosas o sentimientos.
Los celos son sentimientos fuertes que generan otros tales como desconfianza, llevan a enceguecer de posesividad y generan obsesión.
Para algunos psicólogos es algo universal e innato mientras para otros se asocian a conductas obsesivas y psicópatas, muchas veces asociados con la ansiedad, pero de origen cultural también.
Aunque nos suene avanzado, los celos son conductas sociales que tienen que ver con marcar nuestro territorio, lo que es mío y no de otro, y con el sentimiento de autoridad. En nuestras mascotas se aplica perfectamente esta idea a la posesión que siente respecto a su amo, a su entorno, a su hogar, que forman parte de su mundo y de allí la lucha por el poder.
¿Existe entonces alguna referencia que nos indique qué es lo ideal? ¿traer a dos gatitos o perritos juntos a la casa para que de pequeños compartan todo? ¿O en qué momento es mas adecuado? ¿Es mejor traer un gato adulto a uno bebe?
Respecto a todos estos interrogantes no existe la formula mágica, cada gato o perro es único e individual, y está en nosotros y en la manera en que los criemos su adaptación con respecto a otro, como a todo hecho nuevo.
Si bien es cierto que se generan celos, enfrentamiento y lucha por el poder entre los gatos y los perros, hay algunos más dóciles y fáciles de adaptar que otros. Esto es debido a su naturaleza en parte, y otra parte gracias a como los eduquemos.
Cuando tomamos la decisión de tener un cachorro en la casa es bueno que pensemos qué vamos a hacer en un futuro. Si la idea es tener mas de un gato, o también adoptar un perro. Si la idea es tener uno solo, éste será sin dudas el gran príncipe del hogar, y acaparará todas las miradas y cuidados convirtiéndose en el centro de la atención.
Si la idea es tener a dos gatitos o perritos, podemos optar por ingresar primero uno y al poco tiempo otro, como de traer a los dos a la vez.
Lo aconsejable seria que no pasara mucho tiempo solo, en rol de “hijo único”, ya que será más difícil luego la adaptación.
Sin embargo, también se trata de un tema de costumbre y enseñanza, que con el correr del tiempo terminan siendo compañeros inseparables de aventuras.

Leave a Reply